La temperatura de los vinos es un detalle muy importante que siempre se deberá tomar en cuenta.
Un tinto debe beberse entre los 16 y los 18 grados;
los blancos son más expresivos entre 8 y 10 grados y los rosados
Un sobre los 12 grados.tinto a 24 grados necesita nueve minutos sumergido en agua y hielo para alcanzar los 17-18° de servicio.
Y un blanco debe servirse frío manteniéndolo en un cubilete con agua y hielo.
Porque?
Porque si servimos el vino más frío, la cantidad de aromas es menor , ya que las moléculas aromáticas no se volatilizan a baja temperatura.
Y si ésta es excesivamente alta, el alcohol se evapora rápidamente y los efluvios etílicos agreden la boca y el olfato. De esta manera,
un buen producto puede perder sus grandes cualidades si no tomamos en cuenta este importante detalle.